Muchos puestos pasan de abuelos a nietos. Las manos repiten gestos aprendidos jugando entre cajas, mientras alguien cuenta que antes se marcaban importes con tiza. Lo esencial permanece: honrar la palabra dada, llegar antes que nadie y despedirse mirando a los ojos.
Muchos puestos pasan de abuelos a nietos. Las manos repiten gestos aprendidos jugando entre cajas, mientras alguien cuenta que antes se marcaban importes con tiza. Lo esencial permanece: honrar la palabra dada, llegar antes que nadie y despedirse mirando a los ojos.
Muchos puestos pasan de abuelos a nietos. Las manos repiten gestos aprendidos jugando entre cajas, mientras alguien cuenta que antes se marcaban importes con tiza. Lo esencial permanece: honrar la palabra dada, llegar antes que nadie y despedirse mirando a los ojos.
All Rights Reserved.