Crea una lista que agrupe por categorías del mercado, como verduras, graneles, panadería y frescos, permitiendo intercambiar ingredientes según la disponibilidad. Un menú flexible evita frustraciones, fomenta la creatividad y reduce mermas. Marca cantidades aproximadas y admite sustituciones sencillas, como calabacín por berenjena, o garbanzos por alubias, manteniendo el plan nutritivo, sabroso y realista para tu semana.
Prepara bolsas de tela de distintos tamaños, tarros ligeros, tuppers herméticos y una botella plegable. Añade una libreta, rotulador borrable y gomas elásticas para identificar compras sin etiquetas adhesivas. Incluye un paño para cubrir pan aún tibio y un pequeño termo para bebidas locales que encuentres a granel. Con un kit versátil, puedes improvisar sin generar residuos y mantener la higiene con serenidad.
Define un presupuesto semanal y reparte por categorías, priorizando producto local, cooperativas y pequeños productores. Pagar en efectivo ayuda a visualizar mejor el gasto y negociar ajustes de cantidad, evitando compras por impulso. La prioridad no es la cantidad, sino la calidad que realmente consumirás. Comparte tus hallazgos con la comunidad, fortaleciendo una economía de barrio viva, justa y más resiliente frente a desperdicios.
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